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ANÁLISIS: THE EVIL WITHIN [8,7/10]

Valoración del Usuario: 5 / 5

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Estas sentado en un sillón de una habitación a la que no sabes cómo has llegado, ni que haces ahí. La luz es tenue y frente a ti ves una ventana de la que mana un extraño resplandor. Te levantas atraído por la luz pero a la vez sientes que no quieres mirar pero tus piernas no se detienen y avanzas lentamente, intentando con un ímprobo esfuerzo no llegar a la ventana hasta que estas allí abriéndola. Te asomas y allí esta lo que temías, tu propia locura. Quieres apartar la mirada pero no puedes, quieres cerrar los ojos en un último intento por aferrarte a eso que llaman cordura, pero tus parpados no te dejan porque quizá eso que llaman sano juicio solo fue una ilusión creada por tu propia locura. Al fin y al cabo ya sabéis lo que dicen, los locos no saben que están locos.

A grandes rasgos esto es lo que sentiréis al comenzar The Evil Within. El último juego de Shinji Mikami es como abrir una ventana a la locura. Un paseo por el cerebro de un demente en el que nada es lo que parece, no sabes bien lo que está pasando pero aun así sigues adelante porque te gusta lo que ves. Abrazas la locura creada por el padre de los primeros Resident Evil incluso aunque en algunos momentos el miedo te haga pensar en quitar el juego no podrás, porque ese latido acelerado, esas palpitaciones que sientes no te lo permiten. Me temo que estas enganchado a la adrenalina y eso significa que has dejado de jugar a The Evil Within y ahora es el quien está jugando contigo.

A pesar de haber experimentado The Evil Within en un PC bastante potente he de decir que lamentablemente estamos ante otro caso de juego lastrado por tener versión para consolas de anterior generación. Basta con ver su framerate. El juego corre a 30 FPS, igual que las versiones de consola tanto de nueva como de antigua generación. Así que básicamente la ventaja gráfica que tenemos jugándolo en PC es una perfecta resolución HD y un mejor filtro de antialiasing, pero por lo demás todo igual que si lo jugáis en PS4. Eso sí, los 30 FPS se mantienen estables durante todo el juego incluso en situaciones donde hay muchos enemigos en pantalla. Además de estar bloqueado a 30 FPS, por algún motivo han pensado que lo ideal para el formato de la imagen era poner dos barras negras, una en la parte superior de la pantalla y otra en la inferior, que en cierto modo dotan al juego de un formato más cinematográfico pero por contra nos roban buena parte de la pantalla. Esto con una pantalla grande es menos molesto pero si jugáis en un monitor de PC estándar es como mirar a través de una rendija.

De todas formas, aun sin ser un referente gráfico hace lo que tiene que hacer un juego de su género, dar miedo, crear suspense y en definitiva mantener una atmosfera opresiva y amenazante en todo momento. La ambientación de The Evil Within es sobresaliente gracias a un manejo magistral la luz, la paleta de colores lúgubre y un diseño de niveles bastante bueno cargado de detalles como la posibilidad de interactuar con casi todos los objetos que hay tirados por los escenarios. Esto favorece los sobresaltos al provocar algún ruido por haber pisado un cristal o por escuchar a lo lejos como una camilla se mueve sin que la haya tocado nadie, aparentemente.
Pero no solo los escenarios están perfectamente diseñados para ser el sitio donde ocurrirán nuestras pesadillas en los próximos meses, los enemigos también tienen un diseño que en muchas ocasiones no hará dar un salto del sillón o sentir un poco de grima. A este respecto Mikami ha hecho un trabajo excelente con los final boss, que asustarían incluso al propio hombre del saco. Desde el primer vistazo sentimos que estamos en peligro y solo queremos correr y escondernos donde podamos.
A nivel de gameplay debo decir que es una lástima que la saga Resident Evil ya no cuente con Mikami porque este señor sabe lo que hace y lo hace muy bien. Durante todo el juego tendremos la sensación de que estamos jugando a algo nuevo pero a la vez conocido. The Evil Within tiene ese regusto de los cuatro primeros Resident Evil, en especial de su cuarta parte, pero llevando el concepto de survival horror un paso más allá y haciéndolo todo mucho más retorcido y traicionero. En The Evil Within podemos contar con los dedos de las manos las veces que estamos a salvo. Ya que cuando no nos ataca alguien, caeremos en una de las decenas de trampas que hay por los escenarios o estaremos escondiéndonos del acoso de algún final boss. Esto unido a los pocos recursos que encontramos por los escenarios acentúan una atmosfera que nos oprime en todo momento y que nos hará mirar mucho por las balas, los botiquines y desde luego disuade los intentos de jugar como si fuéramos un temerario héroe de acción. The Evil Within es un survival horror orgulloso de serlo y con ganas de devolverle al género lo que ha perdido con tantos títulos con sustos de pacotilla que al final se acaban tornando en third person shooters mal llevados.

Una de las cosas que hacen tremendamente entretenido a este juego es la mezcla de estilos. En The Evil Within las partes de sigilo se mezclan con otras más de exploración y a su vez estos con partes donde lo único que podemos hacer es correr por nuestra vida en contraste con otras donde debemos pararnos y luchar contra una horda de enemigos o un final boss. En definitiva, y como ya he dicho anteriormente, una lucha sin cuartel por la supervivencia donde tendremos que hacer lo que haga falta en cada momento.  Con algunas situaciones y luchas contra final boss que se resuelven de formas que pondrán a prueba nuestro ingenio alejándose de la típica pelea donde nos enfrentamos a una esponja de balas.

No podemos pasar por alto una de las cuestiones más importantes con este tipo de juegos ¿Da miedo The Evil Within? La respuesta es que sí. Esto también depende de la persona que lo juegue pero está diseñado para tenernos con el corazón en un puño y lo consigue. Sí que es cierto que no provoca el mismo miedo que un juego en primera persona y que el hecho de llevar armas digamos que alivia un poco ese terror que se siente al estar indefenso. Pero aun así siempre estás en tensión y alerta.

Se ha tachado a The Evil Within de ser un juego con una dificultad alta y más que eso diría que es un juego exigente. Nos obliga a que pensemos bien lo que vamos a hacer, a que afinemos la puntería para no malgastar las escasas balas que encontramos y a que rentabilicemos al máximo la salud y los también escasos botiquines. Esto se apoya a su vez en un sistema de mejoras y progresión del personaje muy bien balanceado en el que sabiendo invertir los puntos de mejora de forma adecuada conseguiremos que nuestra lucha por la supervivencia cada vez sea más llevadera.
Para acompañar a esta locura no podía faltar también una banda sonora acorde. En los 17 temas que componen la banda sonora de The Evil Within encontramos piezas clásicas como Claire de Lune, ideal para esa típica escena donde en mitad de una habitación oscura arranca un tocadiscos donde suena una lúgubre melodía de violín como esta. El resto de temas han sido compuestos para reforzar el suspense en determinadas partes del juego, incentivar la sensación de peligro, añadir emoción a los combates contra los final boss y en definitiva llevarnos de la mano mientras descendemos al abismo insondable de la demencia. Por supuesto no podían faltar unos efectos especiales a la altura, con una precisa selección de puertas que chirrían, verjas mecidas por el viento en mitad de la noche, sillas de ruedas que se mueven solas y un largo etcétera que nos hará detenernos y echar un vistazo a nuestra espalda por si acaso.

Por ultimo destacar el gran trabajo de localización que se ha hecho mediante un doblaje excelente llevado a cabo por  voces tan conocidas como la de Eduardo Bosch o Iván Muelas, más conocido por ser la voz de Fry en Futurama.
The Evil Within es un delicioso paseo a través la mente del loco encantador que es su creador. El bloqueo a 30 FPS y las barras negras en la pantalla son algo molestas pero para nada estropean un excelente trabajo de ambientación y diseño de niveles en los que viviremos una reconciliación con el género survival horror en su máximo exponente. Esta reconciliación es posible gracias a una atmosfera tensa que se ve atenuada por una banda sonora hecha a medida para llevarnos de la mano durante un recorrido que no está carente de sobresaltos que nos harán querer dejar de jugar, aunque descubrimos pronto que no podremos porque si la locura tuvo alguna vez un maestro ese es Shinji Mikami y no nos dejara escapar tan fácilmente.

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