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ANÁLISIS: DRIVECLUB [8,2/10]

Valoración del Usuario: 5 / 5

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No sé si estaréis de acuerdo conmigo pero desde su invención, el automóvil, siempre ha sido más de lo que parecía. A simple vista es un invento que sirve para desplazarse del punta A al B y ocasionalmente al C y cuya finalidad es ahorrar tiempo y esfuerzo físico. Esa es la teoría pero cierto es, que desde que el primer coche de la historia salió del garaje se convirtió en algo más, se convirtió en un símbolo. Una máquina que hacia girar las miradas de quienes iban a pie o aguantando las penurias del medio de transporte por excelencia en aquel entonces, el coche de caballos. Naturalmente esta reacción era normal en la época donde vio la luz el primer coche pero aun hoy, con el abundante parque móvil que llena nuestras ciudades, el coche sigue siendo un símbolo. Una máquina que dice mucho de su dueño, que hace volver las cabezas de todos aquellos que oyen el rugido de un motor de gran cilindrada y que levanta pasiones entre los aficionados a los deportes del motor. En el mundo de los videojuegos sucede lo mismo con los coches, bueno más concretamente con los juegos de coches.

Es impensable el empezar una generación de consolas sin que vean la luz títulos del género de carreras con los que las nuevas máquinas aprovecharan para enseñar musculo. Toda una declaración de intenciones cuya única intención es decantar la balanza a favor de la plataforma donde el motor suene mejor, donde la potencia de la maquina nos lleve a un mundo en el que conducir un Maserati no solo está al alcance de los más acaudalados y donde el único límite de velocidad lo ponemos nosotros. Driveclub llega a PS4 con esos retos por delante. Para asegurarse de cumplir su misión se ha retrasado un año, pero ¿ha valido la pena espera? ¿Es Driveclub la experiencia de conducción definitiva? Las respuestas más adelante, como siempre, así que pasad, sentaos, abrochaos el cinturón porque vamos a ver como ruge el motor bajo el capo de Driveclub.

Como he dicho antes, los juegos de conducción sirven a las compañías para hacer que su máquina enseñe musculo y con Driveclub podemos decir que Sony y su PS4 se han embadurnado de aceite y hacen poses como si quisieran ganar el Míster Olympia. Gráficamente el juego es un mastodonte al que solo le pongo un pero: que no vaya a 60 FPS. Por lo demás, cuesta trabajo saber si estamos conduciendo coches que forman parte de un videojuego o de la realidad. Los automóviles han sido modelados hasta el detalle, esto incluye el interior de los vehículos. Las texturas de los mismos son perfectas, sin dientes de sierra ni nada que estropee el bonito acabado de los deportivos más elegantes o los turismos más potentes. Destaca sobremanera la iluminación del juego que modifica a la perfección el aspecto de los vehículos.

No toda la belleza la acaparan los coches, los circuitos también se llevan buena parte del mérito del impecable apartado visual de Driveclub. Y es que poder conducir un vehículo espectacular a gran velocidad por los páramos de Escocia, los frondosos bosques canadienses o una carretera del norte de Noruega desde la que podremos ver la aurora boreal, es todo un lujo. Cada circuito está cargado de detalles para transportarnos de manera instantánea a parajes que seguramente muchos de nosotros nunca veremos en la realidad. Una experiencia visual que se aprecia a pesar de que la mayor parte del tiempo vayamos a más de 150 km/h. Otros detalles que dejan claro el mimo en lo visual con el que Evolution ha tratado a su Driveclub lo podemos ver en la aparición de público que anima a los corredores en algunos tramos clave del circuito e incluso a veces nos lanza confeti para así presumir de la tecnología de partículas que esta tan de moda en los juegos de nueva generación. Para finalizar quiero hacer una mención especial a la iluminación de los circuitos y a un excelente trabajo con el ciclo día/noche que a veces da lugar a vistas espectaculares donde, como si se tratara de una carrera real, el sol puede deslumbrarnos mientras se pierde en el horizonte o sale para dar lugar a un nuevo día.
A nivel de gameplay lo que más me preocupaba de Driveclub era que su framerate influyera en la sensación de velocidad que transmitía el juego, ya que no hay cosa más aburrida que un juego de conducción que no sabe transmitir sensación de velocidad. Con Driveclub esto no ocurre pero sí que te deja la sensación de que la experiencia seria aún mejor con 60 FPS.

En lo referente al estilo de conducción me gustaría decir que Driveclub aboga por lo arcade en lugar de la simulación pero no sería del todo cierto. Esto se debe a que el juego penaliza en exceso la conducción agresiva sobre todo cuando nos salimos del trazado para intentar tomar ventaja en una curva o chocamos con los coches del rival, a pesar de que la IA del juego está programada de tal forma que lucha con uñas y dientes para que no le adelantemos, llegando a sacarnos de la carretera a golpes. Este sinsentido hace que tengas la sensación de que Evolution ha intentado abarcar tanto simulación como arcade y al final se ha quedado a medio camino de ambos haciendo que la experiencia de conducción sea menos satisfactoria de lo esperado con algunos segmentos de circuitos algo frustrantes.

Respecto a los modos de juego en la modalidad Tour jugaremos offline contra la IA del juego a través de un total de 55 pruebas de distintas modalidades. Lo interesante de cada prueba son los desafíos que nos plantean en cada una y que nos ayudan a conseguir estrellas, necesarias para desbloquear más pruebas. Por otra parte, a medida que vayamos avanzando en el modo Tour conseguiremos experiencia como conductor con la que desbloqueamos los vehículos de una colección de 55 coches, algo escasa teniendo en cuenta que por lo general en este tipo de juegos uno de los mayores alicientes es conseguir todos los coches y para ello siempre es mejor contar con una colección bastante más amplia.

Cuando nos cansemos de jugar contra la IA podemos visitar el multijugador y experimentar uno de los mayores atractivos que siempre nos ha planteado Driveclub desde su presentación, la componente social. Para esto primero debemos crear nuestro club con el que podemos participar en los eventos online en los que nos medimos a otros jugadores de otros clubes. Al igual que pasa con el modo de un solo jugador a medida que participamos en eventos online nuestro club acumula experiencia con la que desbloquear vehículos. Esto tiene una parte buena y una mala. Lo bueno es que la experiencia que acumule cada miembro del equipo se suma a la experiencia total del club y lo que se desbloquea como club se queda desbloqueado para cada miembro individualmente. Lo malo es que en un juego que tiene una colección de vehículos algo escasa esto es algo molesto porque si encima que hay pocos coches por desbloquear lo hacen por nosotros se reduce el aliciente de conseguir nuevas monturas. Al margen de esto las carreras online son bastante divertidas y permiten que cuando compiten miembros del mismo club se puedan hacer estrategias de equipo que conduzcan al club a la victoria. Otra cosa interesante es la posibilidad encontrar retos en los circuitos online con records que han dejado otros jugadores y la posibilidad batirlos para hacernos un hueco en el ranking mundial de Driveclub y en el local de nuestra cuenta PSN. Como nota negativa de este ingenioso modo online hay que mencionar que aparte de los problemas de conexión sufridos durante la primera semana de vida del juego todavía sigue habiendo fallos al acceder a los eventos multijugador, siendo alto el tiempo requerido para empezar una carrera y encontrando fallos de conexión que nos impedirán jugar más a menudo de lo que nos gustaría.

Posiblemente el apartado sonoro sea lo más decepcionante de Driveclub ya que solo encontramos piezas musicales en los menús del juego. Durante las carreras solo oiremos el rugir del motor que junto al resto de efectos de especiales de sonido conforman una selección muy precisa que nos permite apreciar todos los sonidos de una carrera real pero aun así se echa en falta la posibilidad de una banda sonora con la que acentuar más el subidón de adrenalina que supone pasar los 230 km/h en un recta subido en un superdeportivo espectacular.

Driveclub es el juego de conducción con el que PS4 quiere sacar musculo y podemos decir que a nivel gráfico lo consigue. Texturas, iluminación, nivel de detalles de los coches, diseño de los circuitos y recreación de las localizaciones son todo un recital de cómo llevar a buen puerto una obsesión por el detalle visual que nos acerca mucho a la experiencia real de conducir coches de ensueño por los espectaculares parajes de Noruega, Canadá, Escocia, etc.

Sin embargo, hasta a la belleza excesiva se acostumbra uno, así que necesitamos disfrutar de una experiencia de conducción plena. Lamentablemente aquí Driveclub renquea un poco debido a que no acaba de definirse entre árcade o simulación. Aun así esto no será óbice para disfrutar con un modo de un jugador con un nivel de desafío más que digno y un multijugador muy divertido donde la componente social introducida por el sistema de clubes nos hará invertir muchas buenas horas. Lástima que los problemas del online aun coleen y nos reste tiempo de juego que emplearemos en pelearnos con los servidores. Ante esto, Evolution habría hecho bien en recordar que la musca amansa a las fieras y debería haber incluido una banda sonora a la altura de un juego de semejante calidad visual. No obstante, mi visión de Driveclub es la de una primera piedra de algo que puede llegar a ser muy grande, que apunta maneras pero que por el momento está a medio camino pero aun así, si pongo las manos en el chasis de mi PS4 noto como ruge su motor con Driveclub y sé que por este camino alcanzara la pole.


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